domingo, 31 de julio de 2016

PASEANDO POR LA VIEJA VALENCIA. El campanario más antiguo de Valencia, y el Cristo de Beirut.



Torre del Miguelete. Catedral de Valencia.

No es raro que cuando viajamos a otras ciudades, ante el dilema de ¿Cuándo volveremos por aquí?, pretendemos verlo todo, monumentos, museos, centros históricos, etc…; y que a su vez en el pueblo o ciudad donde vivimos ante el pensamiento de como lo tengo aquí ya lo veré, muchas veces mostramos menos interés; y de ahí que en ocasiones descubramos lugares y rincones de singular belleza, o conozcamos historias que desde luego desprenden gran interés y relevancia.

Cotorra del Mercado Central de Valencia.

Así pues y con esa máxima de conocer la ciudad; hoy os voy a hablar de una de las calles más antiguas de Valencia, se trata de la calle de El Salvador.

 

En la época de los romanos la ciudad importante a esta parte del Mediterráneo era Murviedro, la actual Sagunto, y capital de la comarca “Camp de Morvedre”, que viene de aquel topónimo. 


Mientras que en una isla fluvial del río Turia, surgió una pequeña ciudad de nombre “Valentia”, y que no es otra, sino la actual Valencia.

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La Valencia romana se diseñó como todas las ciudades de esa cultura, con una plaza o ágora en medio, y salidas hacia los cuatro puntos cardinales del ágora de forma perpendicular.


Ese ágora, vendría a estar ubicada aproximadamente donde se encuentra hoy la plaza de la Virgen, y la Basílica de la Virgen de los Desamparados.
Plaza de la Virgen desde el Miguelete.
Y de estas calles que salían del ágora, podría ser perfectamente, la actual calle de El Salvador, que es del espacio geográfico del que os quiero contar.
Sin lugar a dudas estamos en una de las calles más antiguas de Valencia, ya que su trazado ya aparece en los planos de la Valencia romana del siglo I DC.
 
Pero además igual que ocurre con la plaza de la Virgen, pese a estar pegada al viejo cauce del río Turia, no sufrió los zarpazos de las riadas que han asolado la ciudad de Valencia a lo largo de su historia; tampoco en la del año 1957, que tantos daños personales y materiales profirió a la urbe, y es que la calle aunque prácticamente imperceptible, está en pendiente desde el Turia hacia el centro de la ciudad.

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Recomiendo el paseo por la calle desde la plaza de la Almoina, (plaza donde se encuentran los restos de las primeras edificaciones de la ciudad de Valencia), hacia el viejo cauce del Turia.

 
Así pues y nada más andar unos pocos metros, a mano derecha se observa como yergue esbelta y orgullosa la torre de la Iglesia de el Salvador, que además da nombre a la calle.

Se trata de una torre – campanario de origen románico, y que tiene el honor de ser el campanario más antiguo de Valencia; construyéndose en el siglo XIII; y manteniendo su estructura primitiva sin alteraciones posteriores; y permitiéndonos de esta manera contemplar cómo eran los campanarios de la ciudad de Valencia durante los siglos XIII a XVI.

 
 

Cuentan las crónicas que cuando proveniente de la comarca de los Serranos, y tras la gran portada de las Torres de Serrano, Valencia tenía una característica línea de cielo; debido al continuo rasgar del horizonte de las decenas de campanarios; de ahí que muchos la denominasen la ciudad de los campanarios.
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A lo largo de los siglos el entorno de la calle de El Salvador, fue zona preferida de residencia para las clases altas tanto de la sociedad romana, como musulmana.
De hecho, justo detrás de la iglesia de El Salvador, hay un solar donde aparecieron restos de una casa noble musulmana, solar por cierto que está en unas condiciones un tanto de descuido y desidia desde hace unos lustros, hecho éste que ha generado protestas vecinales.

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A lo largo de la calle se salpican las casas nobles, como los Palacios de los Romeu en el número 9 o del Barón de Cárcer, en el número 20; ambos erigidos en los albores del siglo XVIII.

 
Al final de la calle y tocando justo en frente del puente de la Trinidad (el más antiguo de los que quedan a día de hoy en la ciudad), se encontraba una puerta de la antigua muralla árabe, levantada en el siglo XI; esta puerta se llamaba “Bab al-Warraq” o lo que es lo mismo, la puerta de los escribanos; más tarde ya en el siglo XIII; se le llamó de los Catalanes, y luego de la Trinidad.
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Y según cuentan las crónicas el Rey árabe de Valencia, al-Qadir, regaló en el año 1089 a su “amigo” y protector Rodrigo Díaz de Vivar (el Cid) un palacio; que parece ser se encontraba junto a esta puerta en lo que hoy soy son los números 29 y 31 de la calle.

Tras la muerte del de Vivar en 1099, doña Jimena (la viuda del Cid) ordenó incendiarlo, para que no fuese ocupado por los nuevos conquistadores islámicos, que tomaron de nuevo la ciudad bajo el nombre de Alá en el año 1102.
 
Posteriormente en ese palacete se construyeron unos baños palatinos; y ya en el siglo XIV la casa fue comprada por unos mercaderes de Gerona, que fundaron allí una cofradía abocada a San Narciso.
Pero la calidad de los tapiales del inmueble, lo hacían de gran valor, así que en 1582; el Hospital General de Valencia, lo alquiló a los cofrades de San Narciso, para convertirlo en un teatro; con cuya venta de entradas se financiaban los gastos de mantenimiento y conservación de las instalaciones hospitalarias.

 
En 1584, el Marqués de Moya la compró, y parte de la misma a partir del 1586, se utilizó como cárcel.
Posteriormente la compró el Marqués de Bucianos, un tal Pedro Valda, que la vendió a la ciudad, y fue utilizado como almacén.
El Ayuntamiento de la ciudad, en el siglo XVIII; volvió a convertirla en teatro de la ciudad, dejando su uso con la inauguración del nuevo y flamante Teatro Principal; y en 1885 fue derribada…

Así que con estos relatos podemos observar lo importante que ha sido esta calle a lo largo de la historia de la ciudad.
Y antes de acabar el post, aún tenemos que contar otra cosa, y es que no podemos abandonar esta singular calle, sin visitar la Iglesia que da nombre al vial, y que es la de El Salvador.

 
La historia de esta iglesia, viene totalmente ligada a la historia de Jaime I y a la conquista de Valencia por las huestes cristianas en 1238; así pues, un año después el Rey aragonés, regala a la Orden de los Caballeros de San Jorge una mezquita, en gratitud por su ayuda en la conquista de la ciudad; y éstos transforman esta mezquita en una iglesia que dedican a su patrón San Jorge.
 
Pero hacia el año 1250 a caballo entre la historia y la leyenda, cuentan las crónicas que desde la ciudad de Beirut (Líbano), cruzando el Mediterráneo, arribó flotando sobre las aguas del mar hasta la ciudad de Valencia, un Cristo crucificado…; pero no quedó varado en playa alguna, ya que éste flotó contra corriente río Turia hacia arriba, quedando encallado junto a las pilastras del puente de la Trinidad.

Interior Iglesia de el Salvador

Los cofrades de San Jorge, lo recogieron y colocaron en su iglesia que cambió de patrono, para denominarse de El Salvador, y desde entonces sigue presidiendo este gran templo, siendo una talla románica del siglo XIII de inefable belleza, y que los historiadores especulan sobre el hecho, de que pueda tratarse de la talla colocada en un barco que hubiese naufragado en las costas valencianas, ya que la parte trasera del Cristo, tiene una gran oquedad, que pudo servir para encajar la imagen en la proa de un navío.

Cristo de Beirut

Fuera como fuese, lo que está claro es que cuando podemos pasear y no solamente pasar por nuestras calles y plazas, cuantas son las cosas buenas que nos sorprenden.

 
Espero que os haya gustado el paseo, haremos más. FINEM.