jueves, 3 de enero de 2013

OTRA VEZ DÍA 3, Y YA SON 74




Hoy de nuevo día 3, en este caso ya del año 2013; y quería dedicar el primer post bloguero del 2013, a unas personas a las cuales admiro desde el primer instante que las conocí.
Me estoy refiriendo a las personas que integran la Asociación de Víctimas del metro 3 de julio;  asociación integrada por heridos y familiares de fallecidos, que desde aquel fatídico  lunes del mes julio del 2006, luchan por saber la verdad de lo que allí ocurrió, luchan por esclarecer por qué en la línea 1 de metro Valencia faltaban mecanismos y medios que otorgasen mayor seguridad a los trabajadores y viajeros, luchan porque los responsables de engañar, de mentir, de manipular a la Comisión de Investigación tengan algún tipo de responsabilidad, luchan por la dignidad de los suyos, y sobre todo luchan porque un acontecimiento tan aciago nunca más se vuelva a dar .
Hoy de nuevo en la Plaza de la Virgen de Valencia, frente a la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia, y al compás de las campanas del Miguelete, he vuelto a ver a padres, hijos, hermanos, nietos, amigos… de aquellos que en lo que debía ser un trayecto del suburbano entre Valencia y Torrent, dejaron sus vidas para siempre, entre otras cosas porque no había una baliza que pudiese frenar un convoy si éste se aceleraba más de lo normal, porque nadie había movido un dedo ni invertido un euro en resolver los problemas de seguridad que la curva de acceso a la Estación de Jesús denotaba a todas luces, y que tanto usuarios como sindicatos habían denunciado en multitud de ocasiones.
La Comunidad Valenciana en esos momentos era un parque temático de cartón piedra, nos hacían creer que atábamos los perros con longanizas…; al grito de “gastaremos en la visita del Papa lo que haga falta” esos días los gobernantes valencianos derrochaban a manos llenas en flores, pancartas y váteres químicos para recibir al Santo Padre, algunos de ellos incluso aprovecharon la efeméride para llenarse los bolsillos de forma fraudulenta…
 
Eran los tiempos de la Fórmula Uno, de la Copa América, de los Ferrari, la Ciudad de la Luz, los Aeropuertos del abuelito… pero fijaros que cosas, ya no había dinero para los dependientes, y desde luego tampoco lo había habido para medidas de seguridad en el metro.
 
 
De aquellos 43 fallecidos y 47 heridos, no hubo ni un solo responsable político, parece ser que todo se había hecho perfecto.
Luego tras la tragedia vino el desprecio hacia las víctimas intentando cambiar el nombre a la Estación de Jesús, para así de paso borrar la memoria, se hizo un monolito escondido a centenares de metros de donde ocurrió la tragedia, y se ponía impedimentos a las concentraciones en la Plaza de la Virgen, porque según Barberá y cía, molestaban a las homilías de la Catedral y la Basílica….
 

Gobernantes mezquinos, indignos y desde luego a todas bruces no aptos para ostentar los cargos de responsabilidad que ostentaban y ostentan… así está la Comunidad Valenciana, convertida en un erial y no sólo en lo forestal (que también); arruinada por mangantes, malos administradores, nefastos gestores, corruptos y corruptillos, curia que mira hacia otro lado, e incluso electores poco informados o que se dejaban engañar…
 
La cuestión es que hoy día 3, los miembros de la Asociación de Víctimas del metro 3 de julio, han vuelto a dar lecciones de vida, de dignidad y de bondad;  en frente en el Palacio de la Generalitat, las luces estaban apagadas…
        

sábado, 29 de diciembre de 2012

UN PASEO POR SANTIUSTE EN EL SEÑORÍO DE MOLINA



 Castillo de Santiuste
Que en términos generales, el régimen franquista era a la cultura, el patrimonio o la literatura lo mismo que a las libertades públicas, es algo que a día de hoy casi nadie pone en duda.
De ahí que en sus últimos años de pervivencia la Administración Franquista se desprendiera de mucho del Patrimonio Nacional, para de alguna manera ingresar algunas pesetas, y al mismo tiempo despojarse de bienes cuyo mantenimiento o recuperación le suponían al Estado un buen pico, y sobre todo le suponían interés por su recuperación, asunto por el que no estaban ni se les esperaba.
Por tanto en los finales de los años 60 y principios de los 70 del pasado siglo XX, fueron muchos los castillos, casas fuertes y palacetes que el Estado enajenó para ponerlas en manos privadas, fundaciones, Ongs, etc… Como veis eso de las privatizaciones, o la venta del patrimonio nacional, no es algo nuevo, sino que ya viene de lejos…
Y algo así ocurrió con los Castillos de Zafra, Embid o Santiuste en la Comarca del Señorío de Molina – Alto Tajo.
Si bien aunque la práctica a mí no me guste, es verdad que ésta ha sido en muchas ocasiones sinónimo de recuperación, restauración y rehabilitación de mucho de nuestro patrimonio histórico y monumental. Y algo así ha ocurrido con la fortaleza de Santiuste.
 
 Castillo de Santiuste
En la pasada festividad del puente de la Constitución-Inmaculada, estuve por las tierras de Molina, y quedé con Antonio Ruiz Alonso para visitar el Castillo de Santiuste, de su propiedad desde el año 1973, y en cuya restauración y rehabilitación ha invertido su tiempo y dinero en estos últimos 40 años.
El Castillo de Santiuste en el término municipal de Corduente (Guadalajara) y en la margen derecha del río Gallo, no tuvo fines belicosos, sino que fue más bien una residencia palaciega de un nombre de la zona, allá por el siglo XV.
Este noble respondía al nombre de Don Juan Ruiz de Molina, conocido como el Caballero  Viejo por su longeva vida; fue hombre de leyes, caballero y Bachiller, así como Comisionado del Señorío ante la Corona, durante el reinado de Juan II; e hizo gran fortuna durante su época convirtiéndose en uno de los nobles más importantes del Señorío de  Molina, con títulos de Señor de Embid, Santiuste, Guisema, la Torre de Antón Sánchez, el Pobo, Teros, la Serna y Terzaguilla.
 
 Juan Ruiz de Molina
Allá por el año 1434, el Rey Juan II de Castilla (padre de Isabel la Católica), le concedió el privilegio para construir la fortaleza de Santiuste.
 
 Juan II de Castilla
Su actual propietario Antonio Ruiz Alonso, es amigo de mi familia desde hace muchos años, de ahí que le pidiese hacer una visita a la fortaleza, a la cual él accedió de manera muy amable; y que realizamos en la mañana del día 8 de diciembre de 2012, festividad de la Inmaculada Concepción; a eso de las 10 horas, y pese a lo fresco de la mañana (unos 10 grados bajo cero) Antonio nos esperaba junto a los cobertizos y ermita que rodean al Castillo, y que han sido las últimas obras que Antonio ha restaurado.
El nombre de Santiuste deriva de Sant Yuste, Santijusti, o San Justo, de ahí que la ermita de la fortaleza esté dedicada a este Santo, también denominado “el Santillo” ya que según cuenta la hagiografía de San Justo, éste fue un mártir de tan solo siete años.
 
 Acceso a la ermita
Antonio Ruiz Alonso es oriundo de Molina, persona aventurera, avezada y de gran sentido común, con mucho esfuerzo y entrega ha dedicado gran parte de su vida a restaurar esta fortaleza que como os decía antes, adquirió del Estado allá por el año 1973.
 
 
Adquiere el Castillo en un importante estado de ruina; ya que en 1755 el terremoto que asoló la ciudad de Lisboa se dejó sentir por estas tierras de Molina con gran virulencia lo que supuso la práctica destrucción de la fortaleza. Luego el devenir de los tiempos y el uso de las ruinas como establos para ganado bovino y caprino hicieron el resto.
El Castillo de Santiuste es de planta cuadrada, con unos cien metros de perímetro y cuatro torres en cada una de sus esquinas; tres son almenadas y una  de ellas techada a dos aguas. Las torres tienen cuatro pisos de altura y un sótano; y junto a los lienzos de la muralla forman un precioso patio central que Antonio ha reconstruido con arcos de medio punto al estilo claustro medieval y presidido por una esbelta fuente de piedra.
 
 
La fachada principal de la fortaleza, está presidida por un gran arco de medio punto, que sirve de acceso al castillo, mirando hacia el este, justo en frente al Castillo de Molina, que desde allí se aprecia con total precisión. Sobre la puerta está el escudo de los Ruiz de Molina.
 
 Fachada principal
 
 Torre de Aragón de Molina de Aragón
Toda la fortaleza en sí, está elaborada con una excelente sillería, con importantes llagas de mortero, cal y arena; encontrándose en términos generales en un magnífico estado de conservación y mantenimiento, sobre todo gracias a lo invertido por Antonio  Ruiz; la parte occidental del Castillo es la más deteriorada, con una torre derruida y otra muy inclinada, tanto que parece peligrar y que sea próximo su colapso; Antonio me cuenta que eso está ocurriendo porque en esa parte del Castillo, éste no se basa en roca viva como la parte oriental, sino que ahí es todo relleno, y que esto junto al desnivel del terreno han hecho el resto.
 
El Castillo de Santiuste, es un bello edificio y claro ejemplo de casa fuerte señorial medieval, de la Castilla del siglo XV, donde se produce una mezcla de arquitectura de propaganda familiar, con ostentación, elementos defensivos reales y fingidos, etc…
Otra cosa que me gustó de la restauración llevada a cabo por Antonio, ha sido como ha ido adaptando el terreno circundante, para a base de relleno, realizar unos bellos jardines, donde me cuenta se han hecho bodas, banquetes, y celebraciones varias.
 
 Jardines del Castillo
Para tener más información sobre esta bella construcción, podéis visitar la siguiente página web, e informaros para el tema de visitas y excursiones, que se hacen para grupos grandes o incluso autobuses.
 (http://www.castillosantiuste.com/)
 
Quiero terminar este post mostrando mi satisfacción frente al hecho de que siga habiendo Quijotes que con más ilusión que recursos, no hayan renunciado a dedicar la práctica totalidad de su vida, la de su familia y la de su entorno más cercano, para rehabilitar monumentos,  que son un reflejo de la historia viva de una tierra, en este caso el Señorío de Molina; Las piedras de Santiuste hablan y hablarán por muchos siglos, de un tal Antonio Ruiz Alonso, ya que de no haber sido por él, Santiuste solamente sería una  reseña literaria en algún libro de historia.

 
 Antonio Ruiz Alonso



jueves, 27 de diciembre de 2012

LAS HOGUERAS EN LA NOCHEBUENA MOLINESA




Desde que el hombre descubrió el fuego, éste siempre ha sido un elemento que ha fascinado a la humanidad, además de por su utilidad calorífica o energética, como elemento natural de gran belleza; y por ende ha sido utilizado a lo largo de la historia como elemento purificador en rituales paganos, que posteriormente el cristianismo adaptó; algo así ha pasado con las celebraciones en los solsticios de verano y de invierno, con las celebraciones de San Juan o de la Navidad…
 
Pues bien en la comarca del Molina de Aragón, en la noche del 24 de diciembre, es decir de la Nochebuena, se queman grandes piras de madera, que para además de recibir “el nacimiento del niño Jesús” o del frío Invierno, es la manera ideal de poder concentrar al vecindario y a las familias en la calle, sin sufrir las peculiaridades que las noches de invierno tienen en estas tierras.
Y es que la comarca de Molina de Aragón en la provincia de Guadalajara, es la zona habitada a mayor altitud de todo el país, y con ello  también la zona habitada más fría.

 
        Hoguera de Nochebuena de Cobeta
A lo largo del día 24 y ya algunos días previos en todas las plazas de los pueblos que conforman el Señorío se amontonan los maderos, cepellones e incluso algún mueble viejo, para conformar lo que será la hoguera en la Nochebuena, de igual manera en la ciudad de Molina donde raro es el barrio en el que no se instala una hoguera.
 
 
 
En el pueblo de Molina, sin lugar a dudas la hoguera más impresionante es la que se coloca en la Plaza de San Francisco, la cual sigue ardiendo en la mañana del 25 de diciembre, tras haber estado ardiendo desde la tarde del 24…
 
Hoguera de San Francisco
En los pueblos de la comarca las hogueras se encienden después de cenar, incluso en los que hay cura, tras la Misa de Gallo; esto no es así en Molina, donde las hogueras se prenden fuego a  eso de las 19 horas…
Alrededor del fuego, se toma sidra, champán, incluso vino de bota…; se ingieren los primeros polvorones y turrones de la noche, y desde luego se cantan villancicos, ayudados de viejas y modernas zambombas, panderetas, etc…
Es una tradición bonita, que en cierta medida ilumina la noche molinesa, siendo el fuego el elemento alrededor del cual se produce el reencuentro de los vecinos, familias, hijos del pueblo que vuelven por Navidad, etc…
 
El que escribe estas palabras, tal vez por ser un apasionado del fuego, tal vez por esa máxima de ya tendremos la eternidad para descansar, o tal vez porque me gusta allí donde estoy no parar… desde muy pequeño junto con los vecinos y familia organizamos una hoguera junto a la carretera de Castilnuevo; de todas las que se ponen en el pueblo seguramente es la menos consistente, pues en vez de grandes maderos, troncos o cepas; colocamos viejo mobiliario, palés, o estructuras de desecho, que dan mucho volumen y en los momentos álgidos del fuego gran espectacularidad.

 

 
 
 
En fin que entre todos debemos seguir haciendo pueblo, fiesta y tradición; al año que viene más y mejor.

  
Feliz Navidad.










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