lunes, 4 de marzo de 2013

CANAL 9 TAMPOCO INFORMÓ DEL ACCIDENTE DEL METRO. 43 muertos + 47 heridos = 0 responsables




De nuevo pasamos un día 3 de mes y de nuevo los integrantes de la Asociación Víctimas del metro 3 de julio, se han concentrado junto a la puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia, para reclamar justicia, responsabilidad, decencia, verdad… conceptos y términos que desde hace muchos años desaparecieron de las instituciones valencianas.
Mucho se ha hablado del continuo mal hacer que se llevado a cabo con respecto al accidente del metro del 3 de julio de 2006, que arrebató la vida a cuarenta y tres personas y dejó mal heridas a otras cuarenta y siete.
Desde las del propio Arzobispo del momento el homófobo Agustín García-Gascó, el cual en 2007 no quiso oficiar la misa aniversario del accidente, y en 2008 hacía misas paralelas para contraprogramar y así evitar las posibles críticas a los gobernantes…
Críticas más que merecidas, ya que Camps pese a decir que las llevaba en el corazón, nunca fue capaz de recibir a la Asociación.
Pero antes había sido lo de la pantomima de Comisión de investigación en las Cortes Valencianas; luego el monolito “pipican” escondido y a medio kilómetro de donde ocurrió el accidente, el cambio de nombre de la estación del metro, paro así de paso borrar la memoria.
  
Monolito
Los problemas que ponía Barberá a la celebración de las concentraciones bajo el argumento que molestaban a las homilías de la Basílica.
Y así una tras otra, donde nuestros gobernantes, han dado ejemplo de su falta de escrúpulos, capacidad, y humanidad…
Recuerdo el día en que sucedió el fatídico accidente; estaba con mi amigo y compañero de fatigas Toni Plá  en la Asociación de vecinos de Patraix.
Era un lunes muy caluroso y a eso de las 13:20 o por ahí el policía de barrio como hace de forma habitual, pasó a saludar por la sede la Asociación; estando allí con nosotros tuvo un aviso por el “walkie talkie”, con cara un poco de circunstancia nos dice: “me comunican que ha pasado algo en la Estación de Jesús, (…) un descarrilamiento de un convoy o algo así…” ; pero al momento vuelven a comunicar con él; se separa de nosotros y al instante regresa hacia nosotros pálido y con cara de preocupación: “¡¡me dicen que hay muertos…!!”
Toni como enfermero y  en previsión de que algo gordo podía estar pasando se marchó al Hospital General al servicio de Urgencias, donde trabaja.
Yo me fui hacia casa a llamar a la familia y amigos que de forma habitual cogían el metro, tras comprobar que nadie de ellos viajaba en ese convoy, me acerqué con la bici hasta la estación de metro… allí había decenas de personal del samur, médicos, policía, bomberos, reporteros, etc.. todos ellos trabajando de forma impecable.
 Mavi González (Concejala de Izquierda Unida) estaba allí, y al verme me dijo que me fuese para casa que algo muy gordo había ocurrido allí, y que desde luego no era nada agradable de ver.
Llegué a casa  un poco superado por lo que estaba sucediendo a apenas unas manzanas de mi casa; la Cadena Ser en la radio y Telecinco en televisión hacían interrupciones continuas para informar de las noticias que se iban conociendo con respecto al accidente.
Mi asombro e indignación vino cuando intenté saber algo a través de las noticias de la televisión pública valenciana, Canal 9.
Sólo informaban de las flores que se habían colocado en las rotondas y de los metros de tela para banderas que se estaban colocando en farolas, semáforos y mobiliario para recibir al Papa Benedicto XVI, que vendría a Valencia diez días después. 

Esa es y ha sido la tónica general de la Televisión pública valenciana desde la arribada a las instituciones de un tal Eduardo Zaplana, que siguió José Luis Olivas, Francisco Camps y ahora Alberto Fabra…; y ese es el ejemplo de buena gestión y de humanidad  que como os decía al principio  han ido desarrollando todos estos dirigentes.
Ojalá que estos nefastos, incapaces y malvados dirigentes nunca tengan que pasar por el trance, dolor y desprecio al que han sometido a las víctimas del metro.

Acabo este post como siempre y como no podía ser de otra manera, dando las gracias a las buenas gentes de la Asociación de Víctimas del metro, por su ejemplo de ser y de vivir que nos dan todos los días.