domingo, 11 de octubre de 2015

MARGARITA BORRÁS Una mujer en el cuerpo de un hombre, en la Valencia del siglo XV.



 
Desde la Puerta Románica de la Catedral de Valencia en dirección a la Plaza de la Reina, nos adentramos en una preciosa calleja denominada de la Barchilla.

 

El nombre de la misma le viene en honor a una pequeña lápida de origen romano, que con forma de barchilla preside una de las paredes, bajo el gran arco que une la Catedral con el Palacio Arzobispal.
Una barchilla era una especie de caja de madera de determinadas proporciones, y que se utilizaba como medida para el grano.

 
No era raro durante la época del Renacimiento, utilizar restos de época romana que aparecían al construir las nuevas edificaciones, en lugares visibles a modo brindis u homenaje a la antigüedad; parecer siendo éste, el origen de la colocación de esta lápida romana en las paredes del Palacio Arzobispal.

 
La cuestión es que la lápida llevaba una inscripción, en la que un amigo le dedicaba a otro  su querer, denominándolo algo así como “amigo óptimo”; esto a la curia del siglo XVIII alarmó enormemente, desgastando la parte de la lápida donde se expresaba esta querencia.  
La inscripción original venía a decir algo así:
M(arco) AQUILIO
AQUILINO
AN (norum) XXXV
L (ucius) PORCIUS
SEVERUS
AMICO OPTIMO

 

Por fortuna  han cambiado los tiempos desde entonces ahora, no viéndose mal, que cada uno quiera a quien quiera.
Y hablando de eso de la buena evolución en este tema, y del fuerte caminar hacia la Igualdad,  quiero contaros la historia de Margarita Borrás, la primera transexual que fue ejecutada por serlo, y al igual que la Barchilla, la ciudad de Valencia fue el escenario de aquella atrocidad.

 

Margarita era una mujer en un cuerpo de hombre, de hecho así nació y sus padres le pusieron de nombre Miquel.
Su familia era acomodada, de hecho el padre había sido Notario en Mallorca, y cuando vino a residir a Valencia, Margarita en seguida se hizo famosa entre la alta burguesía valenciana. 

Según cuentan las crónicas era una mujer bellísima, eso unido a su cierta liviandad, conllevó a que no le faltasen los amantes, y pasease sus galas por casas ricas de aquella Valencia del siglo XV.

Parece ser que uno de aquellos amantes, tal vez aquejado por mal de amores, denunció a Margarita.

 
Rauda la justicia se puso manos a la obra; la Santa Inquisición aún no había llegado a Valencia, en épocas de Santo Tribunal estos casos, igual que el de los homosexuales se ajusticiaban quemándolos vivos en una hoguera…; así le ocurrió a Pedro Vego, hijo del relojero de Valencia, al cual lo quemaron junto a su amante…

 

La Inquisición creada por los Reyes Católicos bajo la dirección de Fray Tomás de Torquemada, no llegó a Valencia hasta el año 1484; acaeciendo estos sucesos veinticuatro años antes, de ahí que apenas haya anotaciones sobre aquellos sucesos.
Solamente el dietario (libro de anotaciones) del Capellán de la Iglesia de Alfonso el Magnánimo de nombre Melchor Miralles, el cual explicó cómo fue la ejecución de aquella mujer.


El Capellán Miralles, explica en el dietario, que Margarita “había estado en muchas casas de Valencia con ropa de mujer”; y que en cuento esto había sido sabido por las Autoridades de la ciudad, fue “presa y torturada”.

 

También cuenta Miralles en el dietario que junto a Margarita igualmente fueron apresados otros hombres, seguramente sus amantes; pero nada se dice si también fueron torturados o ejecutados.

 

En aquella Valencia medieval había varias zonas de ajusticiamiento, una era frente a la Puerta de los Apóstoles de la Catedral de Valencia; reservado aquel escenario normalmente para caballeros y personas de alto linaje. 

A los herejes, judíos, etc… se les ajusticiaba por la zona del actual Paseo de la Pechina, cerca del Jardín Botánico.
Y el catafalco principal de ajusticiamiento estaba en la Plaza del Mercado, donde se ajusticiaba a toda clase de “delincuentes”…
La horca estaba dispuesta más o menos donde a día de hoy hay una gran farola rodeada de cipreses, entre la Lonja, la iglesia de los Santos Juanes y el Mercado Central.

 

Así pues en aquel  mes julio de 1460, tras torturar a Margarita, ésta fue trasladada por las calles de Valencia semidesnuda, solamente una camisa cubría su cuerpo, dejando sus genitales a la vista de todo el mundo.

 

Seguro que el recorrido por aquella Valencia medieval no fue un camino de rosas, no faltarían las burlas, los insultos, e incluso el lanzamiento de objetos.
De hecho con respecto a esto último las Autoridades dictaban bandos prohibiendo el arrojo de piedras o elementos hirientes, ya que los reos solamente podían morir de la forma que había dictaminado el tribunal.

 

Era 28 de julio, y la plaza del Mercado estaba llena de curiosos para ver la ejecución de aquel hombre que se sentía mujer…; ese era todo su delito.
Días antes, el Trompeta, había pregonado por esquinas y rincones de la ciudad, la condena, día y hora, lo que había llenado de mirones  el entorno como en pocas ocasiones.
 
Tras el recorrido humillante semidesnuda por las calles de su ciudad, por fin Margarita arribó ante el Morro de Vaques, lo que a día de hoy conocemos como el verdugo.
El cual colocó la soga sobre su cuello, dando a continuación muerte por ahorcamiento.
Seguramente el cuerpo estaría allí expuesto varios días, nada hay escrito sobre el tema. Pero solía hacerse así  como elemento ejemplarizante entre la población.
 
http://epoca1.valenciaplaza.com
Después  los cuerpos sin vida de los ajusticiados, se depositaban en una fosa común.
Gracias a los escritos del Capellán Miralles esta historia ha llegado a nuestro días; siendo hoy una historia relativamente conocida, y que ha conllevado a que los Colectivos de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales de la Comunidad Valenciana (Colectivo Lambda), otorguen unos premios con el nombre de esta mujer; cuya vivencia, pese al final trágico fue un primer paso para eso de dar normalidad a lo que es normal.

 
 
Y además valorar su valentía en aquella época en la que todo se centraba alrededor de un Dios castigador, y donde las palabras libertad, o autonomía casi estaban proscritas.
Así pues desde este humilde blog, vaya mi homenaje para aquella mujer valiente, que empezó a abrir las puertas de la Igualdad, con el mensaje de que aunque mucho se ha avanzado al respecto, no hay que bajar la guardia y seguir trabajando en ello. FINEM.