domingo, 19 de abril de 2015

ENTRE CASTILLOS MORISCOS A ORILLAS DEL RÍO JÚCAR POR TIERRAS VALENCIANAS



El Castillet de Millares

 Dicen que es muy importante conocer nuestra historia para comprender el presente, de ahí que cuando me encuentro con vestigios de tiempos pasados, siempre tal vez de una manera un tanto idealizada, con la imaginación viaje a tiempos pretéritos, donde personas de la misma tierra, peleaban hasta la extenuación por la religión que consideraban la verdadera; también es cierto que en ocasiones se convivía a la perfección con personas de distinto credo, pero por desgracia ésta no era la tónica general.
En otras cosas no, pero en este ese aspecto hay que reconocer que hemos evolucionado para mejor, y la libertad ideológica y de credo ya es un derecho fundamental, recogido en la carta de los Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Cortes de Pallás

Una de estas tardes de primavera, hemos estado recorriendo ese gran macizo montañoso en la provincia de Valencia, denominado del Caroche (Caroig en valenciano); para en una de sus vertientes y asomado al gran abismo que suponen los cañones del río Júcar, encontrarnos con los restos de un castillo, de esos que dan semblanza y recuerdo a esos tiempos pretéritos de los que os hablaba al principio.

 
Se trata del denominado “Castillet” de Millares; el nombre de “castillet”, castillito en castellano, tiene más de acepción cariñosa que de valor descriptivo, y es que el mismo yergue altivo y omnipresente sobre las huertas del pueblo de Millares, y así mismo  es un mudo vigilante del río Júcar.
 

Los expertos historiadores no se ponen de acuerdo con la datación en el origen del mismo; pero sus formas y materiales, no dejan lugar a duda de que estamos ante un castillo de origen musulmán, la argamasa de los tapiales,   los encofrados y las huellas de las paredes así lo confirman.

 
Millares

Parece ser que su función en un primer momento  fue la de una pequeña fortaleza que vigilase las riberas del río, los caminos circundantes, las zonas de huerta y la propia aljama de Millares; 

 
con el tiempo el “Castillet”, se convirtió en uno más de las numerosas construcciones de vigilancia y defensiva  que los sarracenos levantaron por la zona; esto fue así porque el río Júcar se convirtió en frontera natural entre reinos de Taifas, para luego serlo ya entrado el siglo XIII de culturas entre cristianos y musulmanes. 

 

El pueblo de Millares, donde se ubica este castillo, junto con otras dos fortalezas de menor tamaño, fue un importante pueblo en época árabe; conquistada por las tropas del Rey Jaime Primero en el año 1563; en un principio se permitió la vivencia de sus moradores con sus creencias y costumbres, siendo años después de su conquista cristiana, una villa netamente musulmana; este hecho provocó que el 22 de septiembre del año 1609; el Arzobispo Ribera decretara su expulsión; pero los millarenses sarracenos no estaban por la labor; así que junto a los pobladores de los pueblos vecinos se refugiaron en la denominada Muela de Cortes, una gran montaña situada en torno a los 900 msnm al norte del macizo del Caroig.


Así en dichas escarpadas montañas de prácticamente nulo acceso se asentaron los moriscos de los pueblos que conforman el valle de Ayora,  así como los de Bicorp, Cortes de Pallás, Dos Aguas, y el ya mencionado Millares.

 
 
 
Las tropas cristianas reaccionaron de inmediato; en un primer momento se intentó la negociación y la rendición pacífica; pero los moradores de estas tierras, eran duros y agrestes como lo es el terreno, y no cejaban en su lucha.

 
Así pues las tropas cristianas, ante la desazón y peligro que suponía el adentrarse en los bosques de la muela de cortes, decidieron aislar a los indómitos árabes; rodeando las salidas posibles en dirección a Valencia o hacia Castilla; esta situación hizo cundir el desánimo en algunos de los sarracenos que empezaron a desertar de su empeño y entregarse al bando cristiano.

 

 

El día 20 de noviembre de ese 1609, las tropas cristianas, con Juan de Córdoba a la cabeza, comenzaron a avanzar hacia la muela, asaltando el castillo de Ruaya con cierta facilidad, momento éste en el que un nutrido grupo de moriscos ante el hecho imposible de su supervivencia, salió de los recovecos con dos palos conformando una cruz, anunciando así su rendición,  y la sumisión a la capitulaciones cristianas.

 
Unos días después, el 16 de diciembre de 1609, el cabecilla  de la rebelión de los moriscos, Vicente Turixi fue ajusticiado por la Santa Inquisición en plaza pública en la ciudad de Valencia.


Pese a ello cuentan los cronistas de la zona, que hasta bien entrado el año 1612 hubo moriscos y bandoleros sarracenos en todas estas montañas.
Posteriormente pese al afán de poblar con familias cristinas provenientes de Aragón, estas tierras permanecieron prácticamente deshabitadas, hasta que en torno al año 1917, los caminos  y senderos prácticamente intransitables, y solamente aptos para mula, comenzaron a convertirse en caminos y carreteritas, para facilitar el paso de obreros y máquinas a los cañones del río Júcar, para aprovechando la velocidad y puntual voracidad de sus aguas, producir electricidad, comenzando así una nueva etapa vital para estas tierras, con la construcción de varias centrales hidroeléctricas; siendo este ya otro tema, del que hablaremos algún día…

Cortes de Pallás
La tarde de primavera ha acabado como tal, con una estupenda tormenta. FINEM.




1 comentario:

LENGUA CHURRA dijo...

Súper interesante y completo artículo. Enhorabuena, Òscar.