miércoles, 15 de octubre de 2014

59 años después de la Riada que asoló la ciudad de Valencia.





Este año se cumple el cincuenta y nueve aniversario de la Riada que asoló Valencia, vaya aquí un pequeño resumen de los que sucedió en aquellos sombríos días de octubre de 1957.

El año 1957, y en concreto su otoño pasaron a la historia de Valencia y su área metropolitana como una fecha a olvidar, debido a que el río que  dio origen a la Valencia romana, se embraveció de forma desmesurada produciéndose dos enormes riadas seguidas, el 14 de octubre de 1957.


Sobre esta temática hay varios libros; yo os recomiendo “Hasta aquí llegó la riada” del autor Francisco Pérez Puche.


La Valencia del 1957 era muy distinta a la actual ciudad; en esa época el rey del transporte público era el tranvía, en una ciudad en la que apenas había vehículos, hasta el punto que solamente treinta y cinco semáforos regulaban el tráfico de toda la ciudad en los cruces más peligrosos.

España estaba recuperándose todavía de las tristes cicatrices de la guerra, e inmersa en plena dictadura; la economía estaba muy tocada, llegando en esos instantes al mismo nivel que se encontraba en el 1936, acentuada además por la enorme helada del año 1956 que había mermado las cosechas en la región valenciana, y a España le había dejado sin divisas.


Valencia en ese momento era una ciudad media, con muchas deficiencias como el resto del estado, con apenas quinientos policías y cincuenta mil teléfonos.
 
Gran Vía Fernando el Católico, años 60
En esos momentos se estaba construyendo un nuevo mercado en Ruzafa, se veía la necesidad de construir un nuevo y gran hospital (la Fe), así como una estación de autobuses.


          Por otro lado no se encontraba presupuesto para resolver los enormes problemas que causaban los múltiples pasos a nivel (más de doscientos) y vías que cruzaban toda la ciudad  y en todas las direcciones, así como la conexión de las grandes vías, a través de un amplio túnel, desmantelando la popularmente conocida “pasarela de hierro”.

Pasarela de Hierro entre las dos Grandes Vías.

La ciudad carecía de grandes supermercados, y estaba llena de pequeños ultramarinos, e incluso vaquerías donde comprar rica y fresca leche, y que decir tiene que la reina del entretenimiento familiar era la radio.
El domingo día 13 de octubre de 1957, víspera de la tragedia que cambió la historia de Valencia, fue un domingo triste de otoño, muy lluvioso y donde en los cines se estrenaban  películas como “Ariane”; en el cine Lys, se emitía por último día tras veintidós semanas de rotundo éxito la película “El último cuplé”, en el cine Goya proyectaban “Sissi emperatriz” y en el cine Capitol “Duelo en la Jungla”. 


Muchos ciudadanos estaban en cama pasando la gripe que ese otoño atacó con fuerza.  Esa tarde el Valencia, se enfrentaba en San Sebastián contra la Real Sociedad. Y el Levante en el Estadio del Vallejo contra El Tetuán.

La noche del día 13 desde todos los municipios río arriba a Valencia en la comarca del Camp del Turia, avisaban de que una descomunal riada se dirigía hacia la capital.
Fue en concreto un molinero de Pedralba el que dio la voz de alarma a Gobernación Civil.
A eso de las 23:00 horas llegaba la bravura del agua; el ruido era ensordecedor, y las primeras olas comenzaban a saltar los petriles del río, inundando ya los lugares adyacentes al cauce.


 Todo esto hay que entenderlo en el marco del año 1957, con unos deficientes medios de comunicación, poca información, domingo de un puente festivo, etc.… la cuestión es que las autoridades (Alcalde, Presidente de la Diputación, el Gobernador, el Comandante de Marina, etc.…) se reunieron la noche del 13 al 14 en la Comandancia de Marina, junto a la desembocadura del Turia en el grao, y se quedaron incomunicados rodeados por el agua.
Los puentes que cruzaban el río, apenas pudieron soportar el embate de las aguas; varios se quedaron con los petriles y barandas arrasadas los de Aragón y  Campanar entre otros de menor tamaño. 
 
Puente de Aragón




 
Puente de Aragón

 
Puente de Campanar

 Otro puente mítico, el denominado “Pont de Fusta”, Puente de Madera, directamente desapareció para siempre…

Nuevo Pont de Fusta.

Esa noche el río entró en decenas de bajos, viviendas y locales, sorprendiendo a los habitantes de la ciudad  que en su mayoría ya dormían, barrios como Campanar, Tendetes, Sagunto, el Carmen, Ruzafa, el Grao y sobre todo la Punta y  Nazaret, quedaron totalmente arrasados. 


El centro de la ciudad tampoco se libró, en la plaza del Ayuntamiento (entonces del Caudillo) se llegó casi a los dos metros de altura del agua.


Calle de las Barcas/Teatro Principal

El lunes día 14 de octubre, Valencia se despertó estupefacta por lo que estaba aconteciendo, decenas de vehículos volcados en las cercanías del Turia, daban indicio claro de la fuerza con la que el agua había atacado; Pero lo que nadie se esperaba es que de nuevo se pusiese a llover con fuerza y sobre todo en la zona del “Camp del Turia” eso conllevó a lo que ya nadie esperaba y es que a las tres de la tarde de ese día 14 viniese de nuevo otra riada, aún mayor que la que había atacado a la ciudad por la noche. 


El nivel del agua subía por minutos, llegando en la zona de la Glorieta y Puerta de la Mar a los primeros pisos.
 
La Glorieta
 La Pasarela de la Exposición construida en 1909 y que fue el primer puente construido de hormigón en la ciudad, fue arrasado y partido en tres  por la bravura de las aguas. En la actualidad ahí está ubicado el Puente de las Flores.

Puente de la Exposición tras la riada
El caos que trajo consigo la riada, junto a la deficiente estructura administrativa y la mala coordinación de las Autoridades del momento, no permitió saber el número exacto de víctimas que la riada se había cobrado, a parte de la censura y la propaganda del régimen. Así pues con todo lo anterior se habló de un número de cincuenta y dos fallecidos en la ciudad de Valencia y de ochenta y uno en el resto de la provincia. Porque la riada no sólo afectó a la ciudad de Valencia, sino a la totalidad de los pueblos que baña el Turia a partir de los Serranos.



La ciudad de Valencia, quedó asolada, enterrada bajo toneladas de barro e inmundicias, con centenares de edificios afectados (el primer balance hablaba de 300 casas destruidas totalmente, aunque luego fueron muchas más), infraestructuras desaparecidas, cortes de electricidad y de agua potable en casi toda la urbe, etc.… (Hay que destacar que la Valencia romana, es decir la plaza de la Virgen y la Almoina, no vieron ni una gota de agua de estas inundaciones.) Se puede decir que tras la guerra civil, fue el suceso más trágico para la capital del Turia. Ese Turia que le dio la vida, en estos momentos la había herido gravemente. 

Glorieta/ calle de La Paz

Tras estos horribles acontecimientos se dieron miles de historias de familias valencianas que lo habían perdido todo con el paso de las aguas, pero surgieron también esos sentimientos de amistad, entendimiento y solidaridad, ya no solo de los valencianos que también, sino de toda España. En las primeras horas tras la tragedia llegó pan a Valencia de todos los pueblos de la región, que aliviaron el hambre de cientos de ciudadanos. 


Llegaron alimentos y ayudas de todos los rincones de España, pero destacó la región de Murcia, gracias al programa de radiofónico de“Radio Juventud de Murcia” donde se llevó a cabo una grandiosa subasta cuyos beneficios vinieron directamente a Valencia. En gratitud con el pueblo murciano, tras la riada se construyó un nuevo barrio en Valencia, al que se le dio el nombre de la patrona de Murcia, “la Virgen de la Fuensanta.” 
 
Barrio de la Fuensanta Valencia.
Todos los Gobernadores Provinciales, abrieron cuentas bancarias, para que los ciudadanos diesen donativos para Valencia, de este modo se recaudaron unos doscientos ocho millones de pesetas.
El gobierno de Franco, prometió unos trescientos millones de pesetas para Valencia, pero lo cierto es que en junio de 1958, es decir ocho meses después de la riada, nada había llegado a Valencia de ese dinero, lo que llevó al alcalde Don Tomás Trenor a escribir una carta contundente donde pedía ese dinero de inmediato y acusaba al gobierno franquista de no haber realizado nada que hubiese impedido la nueva inundación  que en esa primavera Valencia volvió a sufrir. (Mucho menor que la anterior.) 
 
Franco visita Valencia tras la riada
Esta carta la leyó el alcalde en un  histórico pleno  del Ayuntamiento. El Gobernador Civil tras enterarse de este escrito mandó censurarla de inmediato, para que no saliese en prensa y en caso de que apareciera algo, ésto fuese maquillado.
Esta carta tuvo varios efectos, y es que se dio la primera partida de cien millones de pesetas para la ciudad, y en 22 de julio, el Consejo de Ministros aprobó el proyecto de la Solución Sur. También ocurrió que el valiente alcalde, fue destituido directamente por órdenes del Pardo. A Don Tomás Trenor, lo sustituyó Don Adolfo Rincón de Arellano.
Así pues a partir del año 1963 a través de sellos de correo, se va a sufragar el denominado Plan Sur, que consistía en sacar el río Turia del casco urbano de Valencia, y promover su desembocadura al Sur de la ciudad, junto a Pinedo, las obras comienzan en febrero de 1965, y se finalizan en Enero de 1972, el 18 de junio de ese año, el nuevo cauce soporta la primera avenida de agua de lado a lado.

Tras la realización del plan sur, se plantea en la ciudad que hacer con el viejo cauce; desde el Ayuntamiento y los sectores más conservadores se plantea hacer una autopista que una la Nacional III proveniente de Madrid, con el Puerto, pero los sectores más progresistas y de izquierda bajo el lema “el riu es nostre i el volem verd” comienzan a hacer movilizaciones planteando que se convierta en un jardín público para toda la ciudad. 

La arribada de la democracia, y el triunfo electoral de las fuerzas políticas de izquieda consiguieron que finalmente éste fuese el destino final del antiguo cauce del Turia

La Valencia de hoy es muy distinta a la de 1957, pero debemos saber que la ciudad de Valencia todavía está en peligro en relación a las avenidas del Turia, si viniese una riada como la del 1957, según expertos como Martín Quirós, el nuevo cauce no es capaz de sobrellevarla, lo que llevaría también a la inundación del viejo cauce. El Plan Sur, además de la construcción del nuevo cauce, tenía previsto la edificación de una presa en el municipio de Villamarchante, para que éste regulara las futuras avenidas; de esta presa a día de hoy nada se sabe. Así pues parece un poco asombroso que se hayan construido edificios emblemáticos como la Ciudad de las Ciencias en lugares que pueden volverse a inundar. No es una situación para alarmarse, pero sí para preocuparse.

Riada por el Puente de Serranos

Sirva este humilde artículo de homenaje y recuerdo a aquellos valencianos que padecieron el embate del Turia.
 


1 comentario:

Maanoli dijo...

¡¡Muy bueno, como siempre!! Mi madre aún se acuerda de los sellos :)