domingo, 31 de agosto de 2014

LUCAS Y LOS POZOS DE CAUDÉ



 La luna llena sobre Javalambre
Hoy he comido con mi gran amiga y maravillosa persona Pilar Berzosa Sanz, desbordaba alegría y cierta emoción; la razón era que su sobrina Espe a la que Pilar tanto quiere y admira acaba de ser madre.


Un precioso niño de nombre Lucas, había llegado al mundo en la ciudad de Valencia el pasado 28 de agosto del presente 2014.

 
El mismo día, pero setenta y ocho años después que soldados del bando franquista, fusilaran a su tatarabuelo del mismo nombre a la entrada de la ciudad de Teruel.
Pilar me ha contado en infinidad de ocasiones aquellos trágicos días del año 1936 en la ciudad de Teruel; donde la irracionalidad se impuso al sentido común; y donde los odios, las visceralidades y los rencores se desbordaron de manera tal, que hoy casi ochenta años después, sigue habiendo llanto y sufrimiento por aquellos sucesos.
El abuelo de Pilar natural de Gea de Albarracín (Teruel) estudia en el Seminario de Albarracín para ser sacerdote; pero al tiempo se cansa, y aunque su madre de nombre Dionisia le insiste en que sería un buen futuro, él deja los estudios con el bachillerato acabado.
En ese mismo lugar conoce a Milagro Herranz quien será el amor de su vida, su esposa y la madre de tres hijas.
Se prepara oposiciones para telégrafos y tras un arduo esfuerzo las aprueba siendo su primer destino Alcázar de San Juan.
Posteriormente pide traslado a Albarracín donde una vez allí instalado contrae matrimonio con Milagro.


Conforme sus cuatro 

hijas van creciendo, la familia se alquila una casa en Teruel para que así las hijas puedan estudiar en la ciudad de los Amantes, y porque además a Lucas lo hacen Jefe de telégrafos en dicha ciudad.
Previo al golpe de Estado del 18 de julio de 1936; el gobierno decide recolocar a los funcionarios, en previsión de que si algo sucediera la administración no se  colapsara; y ofrecen a Lucas trasladarse a Madrid.
Milagro le dice que se traslade por si acaso ocurriese algo, pues en Madrid pasaría más inadvertido, pero Lucas entendía que no tenía por qué dejar su tierra, puesto que además no militaba en ningún partido, su puesto de trabajo lo había conseguido por oposiciones y méritos propios, y nunca había hecho daño a nadie.


El 18 de julio las tropas del General Franco dan un golpe de Estado, éste no triunfa y torna en una guerra incruenta e inútil; que a la postre generaría miles de muertos y la destrucción de un país…
Lucas y Milagro observan estos acontecimientos en la ciudad de Teruel con cierto pánico y preocupación, pues la mayor de sus hijas cuenta sólo con veintidos años.
A finales del mes de julio Teruel es tomada por el bando franquista y en la plaza del Torico comienzan a producirse lo que se denominan paseos y sacas…; detienen a diferentes personas por sus cargos en la administración del estado, por filiación política o ideológica, y sin juicio alguno, son fusiladas junto al pilón de la fuente del Torico…; dicen las crónicas que la sangre corría bajo la torre del Salvador camino del óvalo.

 
A los pocos días estando Lucas en su despacho, el ordenanza le dice que dos guardias civiles querían verlo; él les invita a entrar a su despacho, pero éstos le dicen que salga.
Al salir, le detienen llevándolo preso al viejo cuartel de San Francisco.
El ordenanza raudo acude a casa de Milagro para avisarle. Era un caluroso 24 de agosto de 1936.

 
 
Al otro día de nuevo hubo fusilamientos en la plaza del Torico, las hijas de Lucas acudieron atemorizadas por si su padre era uno de los asesinados; por fortuna él no estaba.
Tampoco en los fusilamientos del día 26.
Cuentan que el Obispo de la ciudad Anselmo Polanco pidió a las autoridades franquistas que se dejase de fusilar en la plaza del Torico.
Milagro todos los días llevaba a su esposo, una muda limpia y algo de comer; y éste en un ato le dejaba la muda sucia.
El día 27 Lucas devuelve la muda sucia, y una moneda de un duro amadeo de plata que siempre llevaba en el bolsillo. A Milagro eso le preocupó… pero como no le dejaban verlo, no pudo preguntarle por qué le daba aquella moneda…; después entendió Milagro que se lo devolvió porque Lucas sabía que a donde lo iban a llevar ya no lo necesitaba.

 

Cuando Milagro se iba del viejo cuartel, observó como un camión del que parecían oírse voces, pese a estar tapado con lonas; se dirigía a gran velocidad en dirección a la carretera de Zaragoza, como hacia la modernista ermita del Carmen.


Al otro día una de sus hijas venía en el coche de línea o correo como llaman por allí desde Albarracín hacia Teruel; eran aproximadamente las cuatro de la tarde, y en mitad de la carretera de la vieja nacional 234, una patrulla de la guardia civil, las paró. Al instante se escucharon disparos, y a la media hora dejaron que prosiguiesen la marcha camino de la capital turolense.
Mientras Milagro esperaba a las puertas del viejo cuartel de San Francisco para de nuevo darle una muda limpia a su esposo…; al rato le dijeron que no fuese nunca más que su marido esa mañana había sido trasladado…
La cosa es que nunca más supieron de él. 

 
Milagro sacó a sus hijas adelante, e incluso a sus nietos, pero su corazón nunca más pudo sonreír…; cuando iban de Teruel a Albarracín, la abuela Milagro suspiraba mirando al cielo y les decía a sus hijas algo me dice que por aquí está enterrado vuestro padre…
Sólo cuarenta años después de aquella atrocidad, con la arribada de la democracia, las gentes que sabían del tema, comenzaron  a contar las graves atrocidades que se habían hecho junto a la carretera de Zaragoza frente a la población de Caudé.

 
Un pastor que se encontraba en la zona aquellos aciagos días, anotó en unas tablas los tiros de gracia que en la lejanía escuchaba… siendo casi mil cien rayas las que aquel hombre marcara…

 
 
La cuestión es que ésta es solamente una historia más de las miles que hubo en aquel triste episodio de la historia de nuestro país, donde sacó lo mejor de mucha gente, pero también lo peor de muchos otros.
La conclusión es que ojalá ni el recién nacido Lucas, ni todos lo que me estáis leyendo veamos nunca más episodios como aquel; y sirva esta reseña para el general conocimiento, por aquello de que el pueblo que olvida o desconoce su historia está condenado a repetirla.

 
Y por toda la querencia, cariño y respeto que siento por mi amiga Pilar Berzosa, sirva también este escrito como homenaje a  aquel hombre bueno, de nombre Lucas Sanz Atienza. FINEM
 

1 comentario:

Miguelangelote dijo...

Desde la Asociación Pozos de Caudé te damos las gracias por tu relato. Cierto que hay muchos y todos con una triste historia. Espero que, como tu dices, no se vuelva a repetir. Gracias de nuevo y estamos para lo que te haga falta.

Decirte que al pie de la cuneta del antiguo monolito de los pozos se encontraron 12 restos varones y 1 resto de mujer. Se hizo un estudio arqueológico y figuraba una chaqueta con una moneda cosida en el hombro. Coincide con el fusilamiento de los 13 en la Plaza del Torico sobre el 28 de agosto de 1936. Si quieres algún dato mándanos al e-mail de la Asociación, saludos. Miguel.