domingo, 18 de mayo de 2014

SUCEDIÓ EN TERUEL...: Una historia de amor entre dos torres mudéjares.



Panorámica de Teruel Foto wikipedia

Todas las ciudades antiguas tienen por este hecho una gran acumulación de historias y acontecimientos, y así mismo también congregan otras pequeñas intrahistorias e incluso leyendas, que por inverosímiles o exageradas que parezcan, se siguen contando a día de hoy, como si de aconteceres de total solvencia se tratara. Siendo estas historias  en muchas ocasiones elemento común de orgullo y sentimiento.

 

Y algo de todo lo anterior tiene la historia que a continuación os voy a contar, relativa a como se construyeron dos grandes torreones en la bella y antigua ciudad de Teruel.
Tomando el idioma de Shakespeare, muchas veces se habla del “skyline” que viene a ser la línea del cielo, el horizonte, etc…; pues bien cuando se mira hacia el horizonte turolense hay dos construcciones que marcan sin lugar a dudas esta panorámica, siendo ambas dos emblema característico de la capital del Torico.

El Torico
Me estoy refiriendo a las torres mudéjares del Salvador y San Martín, que junto a la torres  de San Pedro y de la catedral, además de la techumbre y el cimborrio de la misma, fueron declaradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad, allá por el año 1986.

Torre de San Martín
 
Torre del Salvador
Torre de San Pedro (Wikipedia)
  
                                   Torre y cimborrio de la catredal               
Artesonado de la catedral.

Todas estas edificaciones fueron construidas en el modelo arquitectónico denominado mudéjar; que derivado del árabe viene a traducirse como “domesticado”; siendo éste el apelativo un tanto peyorativo que se daba a los musulmanes que se quedaron a vivir en tierras hispánicas tras la denominada reconquista cristiana.
Así pues tras cristianizar la ciudad, se mandó erigir grandes torres campanario, que además sirviesen para defensa y vigilancia. Con estos grandes torreones se pretendía mostrar que la antigua “Tirwal” ya era cristiana, y además atemorizar a posibles atacantes mostrando tan faustas torres defensivas;  así se levantaron primero las torres de la actual Catedral y de la iglesia de San Pedro, y posteriormente ya en el siglo XIV, las torres del Salvador y de San Martín.
Golondrinas en una tarde de verano sobrevuelan la torre de San Martín.
Siendo a día de hoy la historia de su construcción, una amalgama de cuentos, rimas y leyendas, en las que como en una amena novela, existe amistad, traición, amor, rivalidad, celos y tragedia…
Cuentan las “crónicas” que a finales del siglo XIII, dos jóvenes alarifes, Omar y Abdalá, amigos de toda la vida paseaban tranquilamente por las riberas del río Turia en la tranquila población de Teruel; desde la ladera enfrente a la ciudad en la margen derecha del río, pensaban en el diseño y forma que iban a dar a las torres que recientemente les habían mandado erigir en la zona oeste y sur de la villa.
De regreso a la ciudad y en los arrabales de la misma vieron a una bellísima mujer asomada en el vano que conformaba su ventana; esta chica de nombra Zoraida enamoró al instante a ambos jóvenes, despertando de inmediato entre uno y otro cierta rivalidad por la conquista y el amor de aquella dama.

Catedral de Teruel

La historia cuenta, que Zoraida desbordada ante aquella situación de súbito amor, pidió a su padre que interviniese en el tema; retando éste a los  pretendientes a  que el primero que construyese la torre obtendría la mano de su hija.
Al otro día comenzaron las obras de ambas torres, todo ello en un gran marco de competencia y desconfianza.

 

Ambos constructores, iban cubriendo sus trabajos con tupidos andamiajes y telas, para que fuese imposible desde fuera ver cómo iba la evolución de la obras.
Se contrató a un número ingente de obreros, que trabajaban a turnos; en un esfuerzo que dejaba exhausto al más pintado, donde la angustia y la presión iban en aumento, según se vislumbraba como iban tomando altura ambas torres.

 

Omar aprovechando los períodos de luna llena trabajaba incluso de noche, lo que hizo que concluyese las obras antes que su amigo-rival  Abdalá.
Omar satisfecho convocó a la ciudadanía a los pies de su torre, para tras retirar el andamiaje y los telares, mostrar al pueblo de Teruel su obra, que además le reportaría el amor de Zoraida.
 

Al destaparla, el pueblo se quedó atónito ante la belleza del monumento, pero de inmediato todo el mundo comenzó a hablar de que la torre estaba ligeramente inclinada…; Omar al darse cuenta y superado por la situación subió a lo alto de la torre y se arrojó al vacío, prefiriendo la muerte a vivir sin honor y sin el amor de Zoraida.
A las pocas semanas Abdalá terminó la suya, muy similar a la de su compañero y amigo el malogrado Omar, pero totalmente recta; pocos días después Zoraida se casaba con él.

Torre de San Martín

Torre del Salvador
Así pues y desde entonces Teruel es conocida entre otras muchas cosas por sus torres mudéjares y por la intrahistoria que rodea a la construcción de las mismas, que junto a la historia de los Amantes de Teruel hacen de esta ciudad, un gran escenario para las más grandes historias de amor.
 (http://blogdeoscarpardodelasalud.blogspot.com.es/2013/01/los-amantes-de-teruel-una-bella-y.html) VALE
 
 

2 comentarios:

Maanoli dijo...

Siempre he oído que son las Torres Gemelas de Teruel por lo parecidas que son.
En una excursión con el colegio nos contaron la leyenda y nos dijeron que son tan parecidas porque por la noche se espiaban el uno al otro para hacer la torre más bonita.

flora sanz sánchez dijo...


Conozco bien Teruel,voy al menos tres veces al año. Este último verano, cené, por primera vez en el Óvalo. La vista era impresionate: el cielo se confundía con la tierra poblada de érboles. L puesta de sol me hacia pensar que estaba viendo un mar que había decidido instalarse ne la Vills.