martes, 9 de diciembre de 2008

MOLINA CELEBRA SU PARTICULAR PRIMERA NOCHE BUENA.


Un año más, los molineses han celebrado su particular primera noche buena; y es que la población guadalajareña de Molina de Aragón, no solamente tienen la noche buena del 24 de diciembre, sino que la víspera del día de la Inmaculada, es decir el 7 de diciembre también se celebra una efeméride análoga.
Esta tradición viene de siglos atrás, cuando un Papa, debido a la fe que en Molina se procesaba a la Virgen, otorgó a través de Bula, el privilegio de llevar a cabo Misa de Gallo a eso de las 24:00 horas. Esta misa se continúa desarrollando, pero los actos paganos también han ido tomando su espacio.
En torno a las 19:00 horas, tres carcasas, anuncia que en el Cerro de Santa Lucía, se va a prender fuego a la pila de leña que a lo largo del día se ha ido acumulando.
El Cerro de Sta. Lucía, es un monte situado frente a la población, y donde esa tarde noche se hace una gran hoguera para que los vecinos suban a calentarse y encontrase con los visitantes que en esas fechas acudimos al pueblo. Lo típico es subir con botellas de sidra, turrón, embutido, etc… y compartir con el resto de convecinos.
Después se cena en familia, de igual forma como si se tratara de la noche buena.
Esta concesión de Misa de Gallo, la tiene también la población murciana de Mula. Y el propio Vaticano.
La hoguera de este año, aunque de menor dimensiones que otros, atrajo a decenas de vecinos que un año más cumplieron con la tradición de subir hasta el cerro y calentarse el rostro, con independencia del agua-nieve que caída de forma continua y pertinaz .

1 comentario:

Anónimo dijo...

ARTÍCULO NUEVA ALCARRIA.
Una de las fiestas más esperadas en el mes de diciembre para los molineses y molinesas es la de ‘su’ particular Nochebuena, que se celebró el pasado domingo. Con motivo de esta fiesta, que tiene lugar en la víspera de la fiesta de la Inmaculada, todos los miembros de cada familia de la localidad se reunen para vivir una cena prenavideña y subir a la hoguera encendida en el cerro de Santa Lucía.
Alrededor de la medianoche, decenas de fieles a la Nochebuena Molinesa se dieron cita en la iglesia de Santa María la Mayor de San Gil, en la cual se celebró la Misa del Gallo. Molina de Aragón, junto con el municipio murciano de Mula y Roma, en Italia, son las únicas tres localidades que tienen el privilegio de celebrar esta peculiar eucaristía a la medianoche de víspera de la Inmaculada. La bula correspondiente a Molina está fechada en Roma el 28 de febrero de 1.518, que corresponde al sexto año de pontificado de León X, que es quien da validez al documento al aportar su rúbrica.

Anteriormente a la santa misa, las familias molinesas se impregnaron del espíritu navideño. Como es tradicional en la localidad, lo primero que hicieron los miembros de cada familia fue reunirse alrededor de la mesa para degustar los manjares típicos de las navidades con todo lujo de detalles, como si del 24 de diciembre se tratase. Esta peculiar cena es una de las tradiciones más asentadas. Data de hace más de cinco siglos y, lejos de quedar en el olvido, año tras año atrae a molineses de otros lugares que quieren seguir con esta peculiar celebración prenavideña. Además, muchos de ellos aprovechan el puente de la Constitución y la Inmaculada para celebrar un año con dos cenas de Nochebuena.

Otra de las tradiciones de la víspera de la Inmaculada es la de encender una hoguera en el cerro de Santa Lucía durante la tarde noche del mismo día. Alrededor de ella se congregaron en un ambiente festivo decenas de personas de todas las edades comentando anécdotas de épocas pasadas y degustando los típicos productos navideños por los alrededores de la imagen de Santa Lucía, donde la temperatura ambiente propiciaba la subida al cerro.